domingo, 23 de febrero de 2014

Sin palabras

Bienvenidos una semana mas a En el drama de mi vida. La semana pasada no me olvidé de vosotros, jamás lo hago, pero estuve luchando por sobrevivir y no tuve tiempo de terminar y publicar la entrada que tenía preparada por san Valentín. Ahora sería absurdo hacerlo porque ya pasaron muchos días, así que la dejaré en el limbo de entradas en borrador por si el próximo año por estas fechas decido terminarla y compartirla.
A lo que iba, estos días atrás he pasado por varios tipos de dolencias pero como dice el refrán: "Bicho malo nunca muere" así que no debéis temer por mi salud. Rememoré la experiencia de pasar por urgencias, pero para hablar de ello necesitaría unas cuatro entrada así que dejaré los detalles para otra ocasión. 
Pero os aseguro que lo peor de todo lo que me pasó fue quedarme afónica. ¿Sabéis lo que es no poder articular palabra? Yo pasé así dos días y casi reviento. 
Sigo sin entender cómo pasé de una dolencia a otra, pero durante una semana mi cuerpo se convirtió en una orgía de virus, bacterias y demás cosas que dan asco y provocan fiebre a partes iguales. Cualquier cosa que pasara por allí era bienvenido por mi organismo así que en los últimos días cada mañana me levantaba con curiosidad para comprobar qué novedad me estaba atacando. 
Finalmente terminé con una afonía que, unido a mi incontinencia verbal, me sigue acompañando a día de hoy para mi desgracia pero a la vez alivio de quienes pasan muchas horas a mi lado. La afonía conlleva principalmente la incapacidad de poder comunicarte con los demás, en mi caso también una tos que hacía que nadie quisiera sentarse a mi lado en el autobús, pero por otro lado el comportamiento de los demás hacia ti también se ve alterado. 
Lo primero que vienen es la burla, la mofa hacia esa persona que intenta hablar con poco éxito, esto se puede hacer intentando que repita varias veces las cosas hasta que el enfermo se desespera al descubrir el vacile al que está siendo sometido, también se le puede comparar con personajes famosos como el padrino o Carmen de Mairena...
Pero esta fase termina tan pronto como los demás se acostumbran a tu nuevo tono de voz. Lo más común es que ese día en el trabajo te programen más reuniones que nunca, en las que te tocará hablar el doble ya que por cada cosa que digas alguien contestará: 
-Perdona, ¿puedes repetirlo? es que no te he entendido.
-Sin problema, cómo no.

Yo creo que cuando ya se dan cuenta que estás mal de verdad intentan empatizar tanto contigo que cuando hablas (o al menos intentas hablar) te das cuenta cómo tu interlocutor va adaptando poco a poco su tono de voz hasta acabar coincidiendo con el tuyo. 

Ahora podréis entender mejor por que la semana pasada no tuve ni medio minuto para terminar mi entrada y compartirla con todos vosotros, entre lo grogui que me dejaron tantas medicinas y el miedo a que si salía del sofá pudiera contagiarme de algo nuevo me hizo pasar bajo las mantas varios días poniéndome al día del mundo de la farándula, que lo tenía muy abandonado.
Antes de marcharme, y coincidiendo que acabamos de celebrar un nuevo aniversario del "23-F", quiero compartir el siguiente vídeo que me ha hecho muchísima gracia y seguro que a vosotros también.
¡Gracias por leerme!

domingo, 9 de febrero de 2014

Servicio técnico

Bienvenidos una semana más a En el drama de mi vida. Podéis respirar tranquilos porque vuestra dosis de queja semanal ha llegado puntual y cargada de contenido, prometo no defraudaros.
El otro día (cuando me digo esto pudo ser ayer, hace 2 semanas o hace 2 años) tuve un problema de los que se puede catalogar como putada en el pisito. Os explico:
Si se funde una bombilla es una tontería: es mayor la pereza que da que ir a comprar una nueva y buscar un momento para cambiarla que el hecho de cambiarla en sí. 

Si el perchero se cae cada cierto tiempo porque compraste el más barato y hasta que no pegues eso con cola de la buena o decidas gastarte algo más de dinero y sustituirlo por un perchero mejor no va a parar, se cataloga como coñazo: no te apetece hacerlo pero si te pones tampoco es para tanto aunque te llevará más tiempo, esfuerzo y dinero que una tontería
Si se atascan los sumideros del baño y lavabo y tienes que lavarte los dientes en el fregadero o ducharte en el gimnasio/casa de tu padre/aprovechar a que llueva/mejor no te muevas mucho a ver si con suerte no sudas y aguantas un par de días más... ¡Eso es una auténtica putada!

Eso fue lo que me pasó y, como buen drama, no descansaré tranquila hasta que no me acuerde de todos y cada uno de los familiares de cada fontanero que pasó por mi casa.

Vivir de alquiler está muy bien porque no te atas durante los próximos 50 años con una hipoteca, si no te gusta la zona o el edificio tras un tiempo es más fácil cambiar, etc. Pero también conlleva que cada vez que algo se rompe tienes que estar peleando con el casero para que se haga cargo del problema. Esto me recuerda a cuando vivía en la casa familiar sola y, cada vez que se rompía algún electrodoméstico , tenía que darle el parte a mi señor padre con las discursiones que aquello conllevaba. Hago un inciso para explicar que, al contrario de lo que pasa en las familias normales, en mi casa quién sufrió el síndrome del nido vacío fui yo y no mi estimado progenitor aunque he de reconocer que esa situación para un universitario es mejor de lo que puede soñar. 
Como os iba contando, los primeros días sin baño consistieron en convencer al casero que habíamos probado a hacer lo obvio en casos de atasco (usar el desatascador y verter un líquido específico por las tuberías afectadas) porque ese hombre debía pensar que nacimos de un huevo la semana anterior y que en cuanto notamos que el agua no traga bien entramos en pánico sin intentar ninguna solución alternativa.
Me pone enferma. Su solución tras varios días fue que al día siguiente (ya nos movemos al cuarto día sin ducha) aparecería con un amigo fontanero para solucionar el problema... ¿Sabéis qué solución dio el amigo fontanero del casero? ¡¡Que aquello lo tenía que solucionar un fontanero!!
A ver querido dueño de la casa donde vivo de alquiler, si tu cuñado se dedica a hacer chapuzas con las que el hombre se saca un dinerillo en negro para sacar adelante a tus sobrinos te felicito y me alegro enormemente por tu cuñado y su entrañable familia, pero si llevo 4 días lavándome con unas toallitas para bebés y con una mala leche que va creciendo a nivel exponencial porque uno de mis momentos de relax después del trabajo consiste en darme una buena ducha, ¿podrías traerme a un fontanero cuando me dices que vas a traer a un fontanero? ¿Es tan dificil de entender? ¿Acaso la frase "los sumideros no tragan nada de agua y desatascando no se soluciona" era de gran dificultad para entender que lo que necesitábamos es a alguien que hiciera algo más que echar líquido desatascador por las tuberías? ¿Ahora eres capaz de creernos cuando te dijimos que con el líquido y el desatascador no se solucionaba? ¿Si eso hubiera pasado en la casa donde vives, hubiera ido también tu cuñado o hubieras llamado a un profesional? 
Como veréis aún sigo sensible con el tema. 

Tras la impactante y para nada predecible solución que dió el cuñado de mi casero, este último se comprometió a llamar (ahora sí y no sin antes asegurarse que él no tendría que abonar coste alguno porque se encargaba su seguro, si no a saber si aún seguiría sin poder usar el baño) al seguro del piso para que mi cuarto de baño volviera a su ser. Pero no fue el fin de la pesadilla ni mucho menos... El fontanero al que se le asignó mi avería no dio señales de vida hasta el septimo día (cabe decir que hubo un fin de semana por medio) y por fín después de una semana en la que viví como de acampada pude disfrutar de algo tan simple como un baño. 
Dio la casualidad que la primera noche en la que mi piso volvió a parecer un hogar del primer mundo me hallaba yo contando esta batallita a mis familiares cuando mi hermana me cuenta que se le ha roto la caldera de su casa en plena noche. Como detalle sin importancia cabe indicar que mi hermana vive en la sierra, que las fechas en las que esto ocurrió debieron ser mediados del pasado mes de Enero y que es madre de familia numerosa. Lo curioso de este caso es que llamó al servicio técnico 24 horas y la respuesta que le dieron fue que ahora por la noche no iban a ir, que tenía que esperar a la mañana siguiente. Esto debe ser como las tiendas de "Todo a 100" que al final vendían al precio que les daba la gana, lo cual hacía incoherente su nombre.

Antes de marcharme os dejo la siguiente noticia: Un iraní lleva 60 años sin darse una ducha, por una promesa o algo así. Cada día entiendo menos a la gente, pero este individuo no hubiera tenido problema ninguno con el cuñado de mi casero. ¡Gracias por leerme!

domingo, 2 de febrero de 2014

La mala educación

Bienvenidos una semana más a En el drama de mi vida, el lugar donde espero que dejéis vuestras preocupaciones aparcadas aunque sea durante unos minutos. Antes de nada os pido disculpas por mi ausencia la semana pasada, pero hay momentos en los que lo que te rodea literalmente te supera y no tienes ganas ni fuerzas para reírte y mucho menos para hacer sonreír a los demás. Aunque como se suele decir: el espectáculo debe continuar.
Me estoy empezando a poner filosófica/coñazo y ¡nadie me avisa para que pare!

A lo que iba. Cuántas veces no ha pasado que te levantas por la mañana tan feliz, tienes tus problemas como todos pero aún así decides poner tu mejor cara porque los demás no tienen culpa. Llegas al trabajo, saludas a un compañero que ha llegado antes que tú pero este ha decidido que tú si vas a pagar por sus problemas y opta por no mirarte y ni mucho menos devolverte el saludo. Así te sientes
Es posible que os parezca una tontería pero a mi ese tipo de cosas me fastidian la mañana. ¿A vosotros no? Otro ejemplo sin salir del trabajo, ¿por que cierto tipo de individuos deciden que la señora de la limpieza es un ser inanimado al que no hace falta saludar o agradecerle cuando recoge algún tipo de residuo de tu mesa? ¿Cuesta dinero quizás?
Hace poco hablaba de los regalos-cutres-que-te-mueres-y-que-para-eso-no-regales-nada coincidiendo con el día de reyes ¿lo recordáis?. En estas situaciones sale a relucir la poca educación de muchas personas que, al recibir algo que no les agrada, responden claramente con un "vaya horror me has comprado" acompañado de una cara de asco por si no te había quedado claro que lo que ha recibido de tu parte le parece una auténtica mierda.
Me ha tocado vivir alguna situación así como mera espectadora y os aseguro que he pasado una vergüenza ajena terrible por lo que no quiero imaginar cómo se habrá sentido el ser que regala frente a esa humillación pública. Por favor gente, aprended a disimular un poquito anda... Si se acercan las navidades, vuestro cumpleaños o algún tipo de aniversario os rogaría que ensayarais algún tipo de sonrisa frente al espejo para evitar estos momentos incómodos.

Y ¿qué me decís del transporte público? Lo odio con todas mis fuerzas pero he de reconocer que si fuera a trabajar en coche no hubiera creado la mitad de mis entradas. Para empezar antes de subir ya te están empujando o intentándose colar (esto se suele dar sobre todo en gente mayor que deben pensar que los demás somos imbéciles y no nos damos cuenta) y cuando subes son los pocos los que se dignan al conductor que está ahí haciendo su trabajo como buenamente puede y que debe ser otro objeto inanimado, al igual que la asistenta de la oficina.
Son gestos tontos que no nos cuestan nada, pero pueden sacar una sonrisa a alguien o simplemente no hacerle sentir una basura. Es muy simple e intentaré resumirlo en los siguientes puntos, que aunque parecen obvios no está de más recordarlo:
  • Si llegas a un sitio saluda.
  • Si te vas, despídete.
  • Si pides algo, hazlo "por favor".
  • Si recibes algo contesta con un "gracias".
  • Si vas a decir algo que no va a aportar nada pero puede hacer daño al receptor, omítelo.
  • Si has hecho daño a alguien y eres consciente de ello, discúlpate.
Todo esto me recuerda a cuando era niña cuando mi abuela me servía la comida y yo le daba las gracias. Ella se reía ya que la mujer no entendía por qué le daba le agradecía algo que ella llevaba haciendo toda su vida y que se suponía que era lo que tenía que hacer. Es para reflexionar ¿verdad?
¡Gracias por leerme!