sábado, 4 de abril de 2015

Soy zurda

Bienvenidos una semana más a En el drama de mi vida. ¿Sobrevivisteis a san Valentín? Afortunadamente es solo un día al año, así que lo mejor de pasarlo es saber que quedan 12 laaaargos meses para volver a sufrirlo. 

Antes de nada os pido disculpas por no haceros últimamente mucho caso, pero desde que dejé de ser una parada más solo me queda tiempo para dormir y preparar la comida del día siguiente. No tengo fuerzas para otra cosa, está claro que no he nacido para trabajar.
Además, llevo un tiempo preparando una página más chula en la que alojar todos mis blogs (buenen realidad son tres, que dicho así parece que tengo miles) y eso también me quita tiempo, aunque reconozco que la mayor parte de mi tiempo libre la paso en brazos de Morfeo.
Por si todo esto os parece poco impedimento desde hace un par de semanas voy coja debido a una sesamoiditis que me está amargando la vida. ¿Por qué mi vida es tan miserable?
Así que para compensaros hoy he decidido hacerlos una confesión que es posible que os haya comentado en alguna entrada, pero de la que hoy quiero hablar largo y tendido: queridos fans, soy zurda. 
Zurda como Marie Curie, como Obama, como Napoleón o como Bill Gates. Soy zurda como Jimi Hendrix, como Maradona
Y sobre todo zurda como mi hermano, al que muchos dicen que inconscientemente imitaba. 

Todo comenzó en mi más tierna infancia, cuando ni siquiera caminaba pero ya era capaz de agarrar cosas con las que entretenerme. Cuentan que cuando algún mayor me daba un objeto yo ofrecía rápidamente mi mano izquierda, la derecha siempre ha sido una cosa inútil que tengo en mi cuerpo por temas de simetría, supongo. A veces me corregían pidiéndome que agarrara aquel objeto con la otra mano, cosa que hacía sin rechistar (es posible que de aquella aún no supiera hablar) pero rápidamente, y cuando creía que nadie me observaba, me lo pasaba a mi "mano buena". 
Afortunadamente pronto se dieron por vencidos y me dejaron vivir mi "zurdez" en libertad, pero usar la mano izquierda para todo acarrea dificultades que vosotros, los diestros, jamás comprenderéis.

Por ejemplo, los diestros no tenéis ni idea de lo que significa entrar un un aula y ver que todas las mesas son de esas que vienen con la silla incorporada
¿Esto? Es mentira, no existe, así que en tal situación te toca inclinarte 45º sobre ti mismo para escribir con toda la dignidad que te quede en ese momento. Muy cómodo para la espalda, además.

Aunque los problemas con las mesas no terminan ahí, ya que como escribimos y comemos al revés que la mayoría de la humanidad, así que o te sientas en el extremo izquierdo o pasarás una maravillosa velada de codazos y caras largas.
Y seguimos comiendo, ¿sabéis lo que es cortar las cosas con tu mano "mala"? Cuando eres pequeño y te enseñan a usar los cubiertos por defecto te ponen el cuchillo en la mano derecha y el tenedor en la izquierda, ya que se supone que tienes más fuerza en la diestra ¿verdad? Pero ¿qué ocurre cuando enseñan eso a un niño zurdo? Pues que o vuelves a aprender a usar los cubiertos cambiando de mano o cada vez que te pongan un filete algo más pasado de lo normal te resignas a sufrir.

Un zurdo se acostumbra a no saber usar un abrelatas, a odiar los cuadernos
O a dar por hecho que tu mano izquierda va a acabar manchada de tinta después de escribir con boli.
Pero lo peor es esa gente que aún no se acostumbra a encontrarse a un zurdo por la vida
¿Podríais esforzaros al menos tanto como cuando a mi me toca pelar patatas con un cuchillo común?

¡Gracias por leerme!

viernes, 13 de febrero de 2015

San Valentín

Bienvenidos una semana más a En el drama de mi vida, me alegra enormemente veros de vuelta una semana más pero tan expectantes como la primera vez.

A no ser que hayáis vivido los últimos días escondidos en alguna cueva, cosa que entendería perfectamente porque a mí a veces el contacto humano se me hace realmente insoportable, os habréis dado cuenta que estamos a las puertas de san Valentín, también conocido como día de los enamorados.
Si lo desconocíais cada 14 de febrero se conmemora el asesinato de un obispo en tiempos del emperador Claudio II, por desafiar la ley que prohibía el matrimonio entre soldados romanos. Hasta aquí todo correcto, como cuando se celebra en san Antón el día de los animales.
Pero en los últimos tiempos esto se ha ido de las manos, además desde que he vuelto al trabajo estoy que no me aguanto ¡con lo feliz que yo era en mi casa sin tener que madrugar!

A lo que iba, el día de san Valentín se ha convertido en la jornada ideal para que las parejas decidan compartir con todo el mundo, les importe o no a los demás, lo mucho que se quieren y las tonterías que se dicen y que deberían permanecer en privado para el fin de los días. La siguiente escena es inventada pero no dista mucho de lo que hemos visto todos en las redes sociales, procedo:
-Feliz san Valentín cariño mío -a lo que el tal cariño mío responde- Jo cómo te quiero florecilla -Pero esto no acaba aquí, porque florecilla responde rauda y veloz- ¿Sabes qué? Cada día te quiero más y mira que es difícil -Yo estoy deseando llegar a casa para verte, y quién sabe ¿habrá algún regalo? (emoticonos cursis) -Oh pues no sé, ¿san Valentín me habrá dejado algo? ...
Y paro porque más de uno habrá comenzado a vomitar un precioso arcoíris.

A ver, queridos cariñito, florecilla y demás parejas con problemas para percibir la vergüenza ajena, me embarga la emoción al comprobar cuánto os queréis pero de verdad, a mí lo único que me provoca son unas arcadas por culpa de vuestro empacho de pastelosismo que me gustaría evitar.
Aunque lo que ya no puedo soportar es que la conversación anterior vaya acompañada de una foto de la pareja en cuestión besándose o en una actitud postcoital que, lo repito, a absolutamente nadie le interesa ver.

El día de san Valentín procuro entrar lo mínimo posible en las redes sociales, si no quiero entrar en colapso por tanto corazón, ramos de flores y comentarios cursis del estilo del que he reproducido más arriba. Pero claro, si salgo a la calle es peor porque veré lo mismo en directo, y ahí no puedo cerrar la ventana del navegador.

¿Sabéis que es lo que más me molesta? Esas personas que se toman tan en serio este día hasta el punto de olvidar lo que ocurre el resto del año y me explico. Si tu pareja es cariñosa contigo, se acuerda de aniversario y cumpleaños pero el día de san Valentín no te hace ningún regalo, porque, pensándolo fríamente ese día no celebráis absolutamente nada (a no ser que la casualidad haya querido que ese día sea vuestro aniversario o cumpleaños) no es necesario que lo pongas a parir porque no ha aparecido con un ramo de flores y una caja de bombones como el 98% de los hombres que deambulan ese día por la calle. Por otro lado si jamás te regala nada, si nunca te sorprende  ni siquiera con una miserable cena pero ese día aparece con un osito que te declara su amor cuando le aprietas la barriga...
Cariño, despierta y búscate algo mejor.

Algunos podéis pensar que soy muy intransigente con aquellos que son felices celebrando el día de los enamorados, afortunadamente para ellos vivimos en una democracia que les permite cosas como estas, pero a mí todo esto me fastidia enormemente ¿nadie piensa en mí o qué? Este año cae en sábado, día en el que por defecto me gusta ir al cine para a continuación cenar fuera y tomarme alguna copichuela (pocas, que a mí me sube muy rápido) ¿qué va a ser de mi ese día?
Las salas de cine estarán llenas de parejitas compartiendo bol de palomitas a la dama y el vagabundo aunque eso no me preocupa, seguramente la gran mayoría vayan a ver Cincuenta sombras de Grey, unos para satisfacer al otro y otros para ver si les gusta tanto como los libros. Donde sí voy a tener problemas de aforo va a ser cuando decida salir a cenar tras disfrutar de la película, probablemente esté todo lleno, tenga problema para sentarme y el servicio sea más lento. ¿Me he metido yo con alguien en otra vida para merecer esto?
Y ¿qué me decís de los correos electrónicos? Llevo semanas recibiendo ofertas para “una escapada romántica” o para tener “un look sexy con el que sorprender a mí parece”. Que digo yo ¿el resto del año la gente qué hace con sus vidas? Si quieres darle una sorpresa no esperes al 14, es posible que no sea tan sorprendente…

Me indigno mucho así que os dejo por hoy, ¡gracias por leerme! 

jueves, 29 de enero de 2015

En el drama de mi paro

Bienvenidos una vez mas a En el drama de mi vida, ¿qué tal va esa cuesta de Enero, demasiado empinada?

Después de las navidades he vuelto a ser la de siempre, me disculpo una vez mas por mi última entrada en la que esto parecía mas bien la consulta de psiquiatra, así que espero no defraudaros en el inicio de nuestro tercer año juntos.
¡Que barbaridad!

Este año ha comenzado con cambios para mi, principalmente porque justo antes de navidad me despidieron del trabajo. 
Ahora pienso que fue todo un detalle no esperar a la vuelta, ya que así al menos las primeras dos semanas se me hicieron mas amenas con tanta gente de vacaciones.

Cuando todo el mundo volvió al trabajo a mi también me tocó crearme mi propia rutina, disfrutar de esta etapa y hacer lo que normalmente no puedo hacer como desayunar tranquilamente mientras Susanna Griso me pone al día de la actualidad.
¡Qué mujer!

O salir a correr cuando es de día, o comer la comida recién hecha y no recalentada en el microondas de la oficina, o darme un paseo por mi ciudad y pararme a contemplar como funciona en un día cualquiera, o un montón de cosas mas que me pierdo en una jornada de 40 horas semanales.

Mucha gente se sorprende de verme tan feliz en esta etapa de desempleada, lo que yo no termino de comprender es por qué ellos me suponen triste en el único momento de mi vida en el que yo decido qué hacer con mi tiempo.
Pero estar desempleada también tiene sus momentos malos y no me refiero a no tener nadie con quien hablar en Whatsapp de 9 a 18 horas, que es una faena, sino por ejemplo al hecho de tener que ir a la oficina del INEM (si tienes la suerte de tener derecho a paro).
Yo he sido afortunada y me correspondían 12 meses así que, tras obtener mi demanda de empleo, me citaron ¡12 días! después para tramitar la prestación que me corresponderá durante este tiempo.

Si no habéis tenido "el placer" de acudir a un sitio de estos, sobre todo desde que comenzó la crisis, os explicaré brevemente en qué consiste: es un lugar lleno de gente de todo tipo (joven, vieja, española, extranjera, con hijos, sin hijos, ...) pero con una característica común, no tienen empleo. Esas personas acuden a este centro porque necesitan la prestación que le da el Estado y, sobre todo, porque tienen derecho a ella. Todos y cada uno de ellos son atendidos por funcionarios (esto es, personas con un trabajo fijo y que jamás se verán en una situación de desempleo) que, por lo general, suelen ser bastante desagradables. 
Mientras miss simpatía me pedía papeles que yo no tenía porque no debía tenerlos para a continuación darse cuenta que los tenía que tener ella y ni siquiera disculparse de ello, me dio por escuchar qué se hablaba en la mesa de al lado.

Una mujer acompañada de una niña pequeña le preguntaba muy preocupada a su funcionaria correspondiente si iba a tener la suerte de poder acceder a una ayuda de 420 €, su prestación por desempleo había finalizado dos meses antes. Afortunadamente a esta señora le tocó la "funcionaria simpática" y tras mucho bucear en su escasa vida laboral le pudo dar la buena noticia pero, yo me quedé con la duda ¿Qué hubiera ocurrido si le hubiera tocado la misma persona que a mi me estaba atendiendo con cara de perro?
Otro problema de estar en búsqueda activa de empleo son las entrevistas de trabajo, no entiendo por qué la gente decía que yo estaba parada cuando no he dejado de recorrerme la ciudad y pueblos de alrededor ya que ninguna de las empresas que me llamaban estaban situadas precisamente al lado de mi casa. No lo entiendo, ¡ya es por pura probabilidad!

Lo que mas me encantaba de todo era el momento en el que te preguntaban "y bien, ¿cuales son tus expectativas salariales?" pregunta a la que yo, para evitarme problemas siempre respondía con algo parecido a "en mi último trabajo cobraba X". Reconozco que todos aumentamos algo la cifra, yo por ejemplo la suelo incrementar aproximadamente un 5% sobre el salario bruto anual y ¿sabéis qué? Muchas veces me decían que esa cantidad era mucho para mi puesto.
¿Perdón? ¿Qué insinúas exactamente, que soy una mentirosa o que en mi antigua empresa estaban locos y pagaban unos sueldazos? Mientras salías del shock ellos aprovechaban para hacerte una oferta en la que acabaría cobrando en torno al 15% menos que en mi último empleo.

Así que al final, después de hacerte varios viajes de hora y media, a veces para escuchar tonterías, te mandan un correo muy educado en el que te dicen que eres genial pero que tu perfil no encaja con ninguna de sus ofertas actuales.
¿Entonces para que demonios me habéis hecho dar estos paseos? ¿Ocio?

Pero toda época tiene su fin y afortunadamente (o no, porque yo en mi casa era muy feliz) he encontrado un nuevo trabajo que me hará mantenerme ocupada durante, espero, mucho tiempo.
Mucha suerte a todos los que aún estéis dando vuelvas con el currículo en la mano y ¡gracias por leerme!

lunes, 5 de enero de 2015

Pasando página

Bienvenidos una semana mas a En el drama de mi vida, ¿Qué tal todo? ¿Sois un poco más "cool"? No me defraudéis.

Disculpad mi ausencia estos últimos días, pero como bien sabéis la Navidad me desquicia y me deprime a partes iguales así que no me sentía con ganas de escribir. La culpa la tiene el Corte Inglés que cada año comienza antes, lo que provoca una guerra de comercios para ver quién pone antes el espumillón y nos condena a los demás a pensar en Papá Noel desde finales de octubre.
Debe ser eso, sino no me explico porque llevo unos días algo melancólica. ¡Con lo que yo he sido! y he de reconocer que me he comportado como una auténtica Nancy llorona después de ver el anuncio de la lotería.
Este ataque (espero temporal) de sensibilidad me ha hecho pararme un momento y echar la vista atrás en los episodios de mi vida que aún me duelen y de los que me cuesta hablar por muchos años que pasen. ¿Y sabéis qué? He decidido echarle valor e ir cerrándolos para poder continuar con mi camino.

Antes de continuar siento si esta entrada se parece mas a un libro de Jorge Bucay que a un drama de mi vida...
Estáis a tiempo de dejar de leer y esperar a la próxima para volver a la normalidad, pero es que ¡¡estas fechas me acaban minando la moral!!

Como os iba contando a lo largo de nuestra vida solemos ir dejando temas pendientes: personas que en su momentos nos hicieron daño y que apartamos de nuestro lado, gente que por el contrario nos apartó de su camino porque nuestra compañía dejó de ser grata, amigos con los que hemos perdido el contacto sin entender bien por qué... Muchas veces con el tiempo lo olvidamos y si alguna vez vuelve el recuerdo no te afecta lo más mínimo, pero cuando se sufre al recordar ¿cómo pasar página?
Un día hace aproximadamente un mes estuve recordando un caso así. Había sido una persona muy cercana a mi durante un tiempo hasta que, por circunstancias de la vida, tuvimos varias discusiones que terminaron por romper el contacto definitivamente. Después de muchos años me paré a pensar que aquello por lo que nos enfadamos había perdido el sentido, pero aquella situación me seguía doliendo hasta el punto que su sola presencia me incomodaba. ¿Qué podía hacer? Decidí enviarle un mensaje para preguntarle qué tal le iba todo, con miedo de que no respondiera.
Pero nada mas lejos de la realidad nos intercambiamos algunos mensajes que me ayudaron a cerrar (¡por fin!) aquel capítulo doloroso de mi vida.

Aprovechando que estaba melancólica me paré a pensar en la gente que me rodea, tanto para bien como para mal. En ese amigo al que ves cada dos meses pero que escucha todas tus retahíla de miserias sin pestañear cuando te da el típico pedo llorón
O que te llama de repente porque necesita que quién conoce todas y cada uno de sus dramas desde los 14 años le consuele...
¿Y qué decir de aquel que conoces desde hace años, con quien nunca has pasado de tener una relación cordial pero un día te llama para tomar algo? De repente te das cuenta que al igual que tú también tiene sentimientos.

Pero también está aquella persona muy cercana en una época de tu vida pero muy tóxica en la actualidad, te apetece verla pero cuando llegas a casa te sientes deprimido, eres más feliz sin hablar con ese amigo que cuando le ves. Muchas veces el miedo a la soledad o los buenos recuerdos del pasado nos hace seguir aguantando, pero no nos paramos a pensar que quizás ha llegado el momento de decir "adiós" y conocer a gente nueva o pararnos un poco más en quienes ya creemos conocer.

Por favor ¿Me estáis leyendo? ¡Que alguien me pare! Yo os dejo, voy a sacar el helado del congelador.
¡Gracias por leerme!

martes, 9 de diciembre de 2014

Londres

Bienvenidos una semana mas a En el drama de mi vida. ¿Qué tal estos últimos días? Yo lo estoy pasando francamente mal con mi ortodoncia y eso que ya he superado la mitad del tratamiento, debe ser que como la semana anterior tuve un catarro que me dejó al borde de la muerte...
Mis defensas (y en especial las bucales debido a la afonía que sufrí entre otros muchos males) se han visto afectadas y mis dientes están llamando mi atención cual niño con un nuevo hermanito como diciendo "¡hazme caso!"
Soy muy fan de este gato.

En la entrada anterior comenté brevemente que había estado unos días de viaje y, como no podría ser de otra forma, viví numerosas situaciones propias del drama de mi vida ¿queréis conocerlas?
Si habéis dicho que si continuad leyendo, en caso contrario os recomiendo que os relajéis cocinando alguna de las recetas que cuelgo para facilitaros la vida. Buen provecho

Como os iba comentando hace unas semanas visité durante una semana y por primera vez en mi vida la ciudad de Londres, digo lo de por primera vez porque más de uno puso cara de sorpresa cuando supo que nunca había estado. Qué pasa, ¿que todos moláis y vuestros padres de pequeños os llevaban a recorrer el mundo? Pues yo con los míos al lugar mas exótico que he ido ha sido a Torremolinos.
Para el caso también está lleno de gente que cena a las siete de la tarde pero con la diferencia de que allí salía el sol.

Me indigno con tanto postureo, como cuando una vez le contaba a un amigo todo lo que había planificado para ver durante el viaje (el Big Ben, la Torre de Londres, el museo Británico, etc.) y me contestó con toda la tranquilidad del mundo que él había ido muchas veces pero siembre había pasado de ver esas cosas.
Comprendo.

Volviendo al viaje, os confieso que no hay cosa que menos soporte que un aeropuerto: odio tiener que demostrar a cada momento que no tienes intención de reventar el avión utilizando la mascarilla para el pelo,
Odio tener que pasar el mismo tiempo esperando que volando y ante todo odio el momento del aterrizaje y el despegue dentro de una tartana low-cost. Lo malo es que cuando viajas con una persona con miedo a volar tienes que hacerte la valiente mientras visualizas toda tu infancia en diapositivas y te contienes de llamar a tu padre para decirle que le quieres.
Al llegar al aeropuerto lo primero que hice fue retrasar el reloj una hora, a ver si se me va a olvidar y la liamos, y enseñar de nuevo el DNI por si antes de subir al avión no me lo habían pedido las suficientes veces. Tenía miedo que vieran que venía de España y no me dejaran entrar por miedo al ébola (por aquel entonces aún teníamos a una enferma ingresada en un hospital a muy poca distancia del pisito) pero nadie me tomó la temperatura tal y como se veía en el telediario.
Descubrí al momento que el inglés que llevaba estudiando desde mi niñez no tenía absolutamente nada que ver con el que habla la gente normal: la pronunciación, la velocidad e incluso las expresiones me hacían sentir como si me hablaran en chino mandarín.

Tras una hora y media llego a mi apartamento, realmente es de mi empresa donde son muy majos y si está libre se lo dejan a los empleados para que se hospeden allí y no se gasten una pasta en un hotel, aunque durante los siguientes días me referí a él como "mi casa". Cuanto antes me adapte mejor. A lo que jamás me adapté fue a que el volante de los coches estuviera a la derecha, imaginad los sustos que me llevaba cada vez que veía pasar un coche ¡sin conductor! Qué cateta me sentí.
No voy a contaros cada cosa que vi porque eso no tiene misterio alguno, solo deciros que lo que mas me gustó fue la visita al Parlamento. Yo soy así. Por otro lado había escuchando que la gastronomía no es el punto fuerte de Inglaterra, así que no tenía grandes expectativas, confieso que no me desagradó (debe ser porque en mi familia somos muchos hermanos y me acostumbré a comerme lo que había en el plato) aunque si que eché en falta algo mas de sabor en sus platos.

¿El tiempo?
Vi el sol, que ya es mas que suficiente, y además de los seis días que pasé allí solo vi llover los dos primeros. Aún así pasé algo de frío, tenía que haber echado un par de guantes, aunque creo que en parte ayudó que me pasara casi todo el tiempo dando vueltas por la ciudad. En la casa la temperatura era agradable.

Echando la vista atrás solo recuerdo un momento estresante, sin contar cuando me tocó pedir comida en un Subway donde me faltó sentarme en el suelo y echarme a llorar porque yo iba para comprar dos bocadillos pero aquel señor me estaba haciendo un interrogatorio digno de la CIA. Como os iba contando, mi momento estresante del viaje fue cuando me pilló de pleno el cambio al horario de invierno en una ciudad con un huso horario distinto al mío, pinta bien ¿verdad?
El problema es que por alguna razón pensé que mi teléfono móvil no iba a actualizarse automáticamente ya que mi conexión a Internet no era buena, así que por si acaso la noche antes, antes de caer rendida en la cama, cambié manualmente mi reloj de pulsera. A la mañana siguiente no recordaba muy bien si esto último había ocurrido o lo había soñado, pero tampoco sabía si mi la hora de mi teléfono era la buena o no, así que salí a la calle con la angustia de no saber si eran las 9, las 10 o a las 11 de la mañana.
¡Lo que hubiera dado por tener el Big Ben delante!

Finalmente pude conectarme a la red y tras entrar en www.hora.es comprobé que tenía un lío de relojes del carajo. Moraleja: no volver a salir de casa cuando cambie la hora, sobre todo si el viaje lleva implícito un cambio horario.

¡Gracias por leerme!

domingo, 9 de noviembre de 2014

No controles

Bienvenidos una semana mas a En el drama de mi vida. Disculpad estos días de parón pero hay momentos en los que simplemente te supera todo y, cuando paras, lo único que deseas es irte a la cama... Es decir que me fui de viaje (ya os lo contaré en la próxima entrada) y pillé un catarro de esos que no te hace quedarte en casa pero te fastidian la vida durante una semana.

¿Sabéis quién tiene la culpa de todo esto? Halloween. Si, porque siempre que busco un disfraz de chica me hacen pensar si realmente estas fiestas no deberían celebrarse en verano debido a la poca tela que llevan.
¿De verdad tengo que salir así a la calle para dar la bienvenida a Noviembre?
En fin ¿Cómo han ido estos días? ¿Habéis sobrellevado mejor los lunes? Yo no, mi religión me lo prohíbe y yo me niego a sonreír cuando lo único que deseo es seguir durmiendo en cualquier lugar.
No me preguntéis por qué me está viniendo a la cabeza una conversación con una amiga acerca de su próximo enlace matrimonial. Se me hace raro que alguien de mi edad se case aunque, si lo pienso fríamente, la diferencia entre vivir con tu pareja a vivir con tu marido/mujer no dista más que de un papel en el que se certifica que sois algo oficial y que si, por ejemplo, se muere tu suegra tienes días de vacaciones en el trabajo
(Ojo que yo no le deseo la muerte a nadie...). De todas formas, por alguna razón el mero hecho de pensar que alguien se ha casado le echa unos 10 años encima. Llamadme loca.
Hablando de suegras y volviendo al tema boda, mi amiga y yo comentábamos que hay mujeres que se toman el tema del casamiento de su hijo como algo personal que deben organizar y supervisar hasta el último detalle. Me explico, es normal que la boda de un hijo sea una noticia que afecte (para bien o para mal) a un padre, pero si tu hijo mayor de edad e independiente económicamente ha decidido casarse con su pareja tras varios años de noviazgo por el rito balinés a lo "Paula y Busta"
Tu función como padre es aceptarlo de buena gana, alegrarte por tu vástago y disfrutar del momento lo máximo posible. El momento de lamentarse porque esperabas un bodorrio de 300 invitados en la catedral de Sevilla con salve rociera a la salida de la iglesia
Eso déjalo para la intimidad de tu alcoba. Si en tu mente habías imaginado que ibas a asistir de madrina (con mantilla incluida) bajo la atenta mirada de hermanos, sobrinos, vecinas y demás seres a los que los novios apenas conocen pero que a ti te haría mucha ilusión
Sigue imaginando y deja de dar el coñazo a los novios con tus sueños frustrados.

Se que no es ni mi boda ni mi problema, pero odio que gente ociosa me organice la vida así que cuando escucho casos como este me indigno y lo termino tomando como algo personal.
No se si os pasa a vosotros, pero como intenten que haga algo porque sí al final conseguirán que haga todo lo contrario aunque probablemente sin ninguna presión hubiera elegido la opción que intentaban hacerme tomar a la fuerza.

Soy así...

Pero con el tiempo no me ha ido mal porque si tuviera que haber hecho caso a todo lo que me decían jamás hubiera empezado la carrera que terminé hace tres años (si es que aún soy una chiquilla) porque era mucho para mí. Lo gracioso es que absolutamente nadie de quienes me aconsejaban eso sabe lo que es tener un título universitario, al contrario que las personas que me animaron porque iba a poder.
Eso si, cuando acabas la carrera todo el mundo te felicita y te dice que ya sabían que tu eras capaz de eso y mucho mas.
Así que que querida amiga, cásate como te de la real gana pero eso si... Como me dejes sin celebrar tu despedida de soltera tu y yo tendremos problemas.

¡Gracias por leerme!