sábado, 30 de agosto de 2014

Y si...

Bienvenidos una semana mas a En el drama de mi vida, tras mis breve pero intenso periodo vacacional he vuelto tal y como os prometí para seguir quejándome de cada cosa que me ocurre.
Lo estáis deseando.

¿Qué tal os han ido estas semanas? A mi fenomenal aunque actualmente me encuentre inmersa en lo que se denomina "síndrome postvacacional", el cual hace que me sienta un ser solitario, miserable y extremadamente agotada. La jornada intensiva llega a su fin, cada vez dura menos el sol en la piscina y el moreno de mi piel se va difuminando a la vez que los presentadores sustitutos de la televisión se despiden hasta navidad. ¿Por qué lo bueno dura tan poco?
A pesar de ello, una parte de mí deseaba volver a la rutina en la que tan cómoda me siento. Lo que más odio de viajar es tener mis cosas desordenadas, así que tengo la necesidad de colocar mis enseres personales (ropa, zapatos, artículos de aseo, etc.) cada vez que llego a un hotel o casa que me acoga durante unos días. Necesito sentirme como en mi casa, necesito abrir el armario y ver mi ropa colgada en perchas sin que esté arrugada o repartida por toda la habitación
O ir al cuarto de baño sin necesidad de abrir el neceser para preguntarme si me he vuelto a olvidar la pasta de dientes.

Volviendo al tema de esta semana, supongo que no habré sido la última que ha odiado hasta la extenuación en anuncio del extra de verano de la ONCE.
¿A que acabasteis tarareando lo de "supergrande, gigante, dimensional ..." a pesar de odiar el anuncio? Me alegra no ser la única. Pero el tema no va de anuncios cansinos, va del efecto que tiene la lotería en general sobre nuestras vidas, me explico.

La primera vez que escuché este anuncio lo único que me vino a la cabeza es que si aún quedaba un mes para el sorteo, y ya no podía soportar la canción, la vida se me iba a pasar muy pero que muy lenta durante las próximas semanas.
En ningún momento se me pasó por la cabeza ir a comprar un cupón a ver si me tocaba ese premio tan "planetario, enorme, sensacional", lo prometo.

Pasaron los días hasta que un compañero de trabajo comentó que había comprado un cupón y que estaba convencido que le iba a tocar. ¿Perdona?
Ahora si que me habían entrado ganas de jugar y no con el dichoso anuncio, lo que me faltaba es que le tocara a quien trabaja a mi lado y yo haciendo el imbécil. "Yo también he comprado" respondí mientras me informaba qué día era el sorteo, buscaba dónde había un puesto de la ONCE cerca de mi casa y me ponía un aviso en el móvil.
No me miréis así porque a todos nos pasa lo mismo, y si no me diréis que en navidad compráis lotería porque os gusta el juego... Aquí todos compramos porque no queremos ni imaginar qué pasaría si toca el número que juegan en la oficina que todos llevan menos tú.
¿Sabes lo peor? Que todo somos iguales, esto se convierte en un círculo vicioso y al final te acabas gastando 200 € en lotería de los cuales como mucho te toca una pedrea que te hace tan feliz que no te paras a pensar que en el fondo acabas de perder 180 €.

Otra cosa muy típica que nos ocurre cuando compramos lotería (por que nos gusta jugar, claro que si) es que empezamos a imaginar lo que haríamos con toda esa pasta inmensa que nos puede tocar en un momento, y entramos en lo que yo denomino "fase y si": ¿y si me toca? me compro una casa que ya estoy harta del alquiler, ¿y si me toca? dejo de trabajar y me monto una empresa para no aburrirme, ¿y si me toca? doy la vuelta al mundo.
De repente sentimos un déjà vu con el cuento de la lechera y decimos aquello de "bueno, no quiero ilusionarme porque esto no toca casi nunca, y luego con lo que te quita Hacienda...", ¡pero mientes! En tu cabeza te sigues imaginando qué le vas a decir a tu jefe mientras le haces un calvo y firmas tu carta de renuncia.
Finalmente llega el día del sorteo y no te coincide ni un número pero, lo que es más importante, a tu compañero tampoco así que respiras tranquilo mientras rezas porque no le de por jugar todas las semanas al Euromillón o te acabarás arruinando.

Os dejo por hoy que la vuelta a la rutina me tiene agotada, pero no estéis tristes por que volveré pronto.
¡Gracias por leerme!

jueves, 7 de agosto de 2014

¡Felicidades!

Bienvenidos una semana mas a En el drama de mi vida. ¿Qué tal van esas rebajas? Yo resisto la tentación de los correos electrónicos como buenamente puedo, aunque lo que puedo soportar es el anuncio de El Corte Inglés. Los diálogos, esa musiquita tonta de fondo..
Dani Rovira, cuando te limitabas a los monólogos molabas y para muestra un botón:
Pero ya hablamos bastante de rebajas la semana pasada así que, como os anticipé ese día, hoy quiero hablar de cumpleaños coincidiendo que el mio fue recientemente. Si lleváis leyéndome desde el principio de los tiempos posiblemente recordéis que hace un año también hable de ello.
Pero no os preocupéis porque no tengo intención de contaros lo mismo de nuevo.

Para quien no lo sepa os cuento que mi cumpleaños es el día más especial de todo el año, en cuanto llega el día uno de ese mes y durante las siguientes tres semanas mi cabeza empieza a planificar cómo voy a celebrarlo, con quién y demás detalles que os conté en la entrada del año pasado.

¿Entonces, de qué voy a hablar esta vez? De las felicitaciones, ya que para alguien como yo que le da tanta importancia a este día el hecho de que los demás se acuerden no es trivial aunque con el paso del tiempo las formas han ido variando.
Cuando eres pequeño te llama tu familia aunque realmente quienes hablan con ellos son tus padres, tu te limitas a dar las gracias al tío o abuelo de turno para rápidamente devolverle el teléfono a quién te metió en semejante marrón. Si cumples años en época escolar puedes celebrarlo con tus amigos de clase previa distribución de aquellas míticas invitaciones.
¿Os acordáis? Y sin olvidar esas bolsas de caramelos que el cumpleañero de turno iba paseando por la clase para deleite de todos los compañeros. 

En mi caso, al caer mi aniversario en pleno verano, me ahorraba todo eso hasta que harta de no recibir regalos adelanté la celebración a final de curso.

Cuando llegué a la adolescencia si no tenías messenger y móvil no eras nadie, así que cuando el día D (o mejor el día C) llegaba tu mejor amigo del momento era aquel que te felicitaba a las 00:00 horas. 
¡Eso si que era amistad! No solo te gastabas el dinero en un mensaje de texto, sino que además tenías que mantenerte despierto hasta la madrugada para currarte una buena felicitación. El cumpleañero debía responder rápidamente con una llamada perdida como diciendo "¡gracias!" porque claro, como tuvieras que enviar un sms a todo el mundo te arruinabas y, al menos en mi caso, tenías que aguantar con una recarga de 5 € todo el mes

Con la llegada de las redes sociales que te avisan de los cumpleaños el tema ya ha perdido emoción, ¿qué mérito tiene que un amigo te felicite vía Facebook cuando la aplicación que tiene en el móvil se ha encargado previamente de avisarle? Eso si, ahora te felicita más gente porque a los amigos hay que añadir los múltiples conocidos que tienes como contactos. Ya nadie felicita por mensaje de texto, si acaso se trata de alguien más cercano te manda un whatsapp como queriendo decir "¡¡mira!! nadie me lo ha recordado" o "si me lo ha recordado el móvil pero hago el esfuerzo de cambiar de aplicación para que veas que me caes bien". Cuando te felicita alguien que no te tiene en Facebook ¡te da una alegría!
Si te llaman es que es amistad verdadera.

Entiendo que ya no es como con los sms que quién te felicitaba no sabía si te había llegado su mensaje hasta que no le hacías una perdida, ahora con las redes sociales sabes que tu felicitación ha llegado pero hombre... ¿Cuesta mucho responder un "Gracias <nombre>, un beso"? No cuesta dinero y tardas 5 segundos.

Entiendo que cuando te felicitan 30, 40 personas casi a la vez (esto suele darse por la tarde cuando todo el mundo sale de trabajar) se te acumula el trabajo y hasta varias horas después no puedes responder, pero si ya ni siquiera pones un "Me gusta" en el comentario es que eres vago y mala persona.
Soy muy radical en ese sentido, es posible, pero conozco casos de gente que pone su cumpleaños mal adrede para ver quién le felicitaba porque sabe cuál es el día o el que lo hace porque se lo recuerda la red social de turno.

¿Vosotros de qué tipo sois? ¿Os da igual que os feliciten, sois de los que llaman, de los que no contestan a las felicitaciones? Os dejo reflexionando unos días ya que me marcho de vacaciones, aunque como nunca dejo de pensar en vosotros volveré con dramas nuevos y renovados.
¡Gracias por leerme!

miércoles, 30 de julio de 2014

Summer time

Bienvenidos una semana más a En el drama de mi vida. Antes de continuar quisiera disculparme por este retraso de casi un mes pero entre un virus estomacal que me pegaron y me llevó a visitar la sala de urgencias, el trabajo en el que estamos la mitad de la oficina para la misma carga de trabajo, que estoy preparando una web más chula para todos los blogs y que han sido los fastos de mi cumpleaños (del que os hablaré el próximo día porque hoy ya no me da tiempo) estoy que no vivo. Espero que sepáis perdonarme.

Tras pasar nevadas, lluvias que provocaban atascos mañaneros de más de una hora y la temida época de entretiempo en la que tienes que salir con todo el armario a cuestas porque no sabes con qué te sorprenderá el mercurio por fin llegó el ansiado verano con su calor, las cenas sin ver la luna porque esta no aparece hasta las 10 de la noche, las siestas viendo el Tour, los encierros de San Fermín... Que por cierto desde pequeña no me pierdo uno, antes madrugaba para verlos y me volvía a la cama, ahora lo veo mientras desayuno antes de ir a trabajar.
Muy triste todo.

Pero lo que más caracteriza al comienzo del verano son las rebajas, y de eso os quiero hablar hoy. Confieso que llevo años sin comprar en época de descuentos ¡no puedo soportarlo! Para empezar, las tiendas aguantan el triple de aforo que un día normal y no quiero ni hablar de las colas interminables para pagar. Bueno pagar... Lo más normal es que haya más gente esperando para devolver ropa que para adquirirla ¡qué manía tenemos con la compra compulsiva cuando bajan los precios!
¿Quién se puede resistir a semejante ganga?

Por esa razón desconecto mi lado consumista en esta época. ¿Nunca os ha pasado que vais a comprar unos zapatos y volvéis con 3 camisetas, un bolso y unas pulseras que os pondréis dos veces en vuestra vida pero que estaba tan rebajado que no os pudisteis resistir?

Pero por mucho que lo intento vivo amargada desde que inventaron las compras por Internet. Antes con no pasarte por la tienda era suficiente, pero debieron pensar que si el cliente no iba a la tienda la tienda irá al cliente así que decidieron que sería buena idea acosarte a correos electrónicos mostrándote la cantidad de cosas tan monas, y tan baratas, que puedes comprar con solo un click.
De todas formas no tenemos que creernos todo lo que nos cuentan, porque a mi me cuesta creer que las tiendas rebajen tanto sus productor manteniendo la calidad y sigan ganando directo. ¿En qué momento nos están engañando?
¿Y qué decir del la mayoría del mundo masculino y parte del femenino que sufren esta época como a que le mandan a trincheras?
A mi me dan mucha lástima verlos a todos en la puerta con cara de resignación, mirándose entre ellos buscando una mirada de complicidad con la que decirse "ánimo que seguro que la tuya es la siguiente".

Hace poco un equipo de fútbol lanzó una campaña publicitaria para la captación de socios que me ha recordado a todo esto.
Ha generado polémico por resultar sexista pero, sinceramente, a mi me ha hecho gracia ¿y a vosotros qué os parece?

¡Gracias por leerme!

domingo, 29 de junio de 2014

Operación bikini

Bienvenidos una semana más a En el drama de mi vida. ¿Qué tal la entrada en el verano? Por ahora nos hemos despedido del Mundial de fútbol y hemos cambiado de rey, creo no está mal para empezar. Además con el buen tiempo se llenan las terrazas, las noches se alargan, se abren las piscinas y comienza la temida "operación bikini" de la que os quiero hablar esta semana.
Hace unas semanas me despedí de vosotros con una noticia sobre una demanda de Facua a Carrefour por que estos últimos han puesto a la venta un bikini para niñas de entre 9 y 14 años con relleno. Al principio me indigné porque no me gusta que no dejen a los niñas ser niñas cuando les corresponde, pero cuando pasaron los días me paré a pensar en que cosas así son más graves de lo que parecen.

Prácticamente desde que deja de nevar nos empiezan a bombardear con la dichosa "operación bikini", que yo estoy muy de acuerdo con que hay que hacer ejercicio y comer sano, básicamente por un tema de salud, pero que me vendan dietas (de la alcachofa, de la papilla, Dunkan, etc.) que no tienen ni pies ni cabeza como si fuera la solución a todos mis problemas empieza a cansar.
Con esta por lo visto hasta creces...

Alguien se ha empeñado en que las mujeres debemos tener piernas kilométricas sin rastro de celulitis ni media estría, la cintura de una niña de 12 años, unos pechos anti gravitatorios para que con 50 años y tres hijos se mantengan firmes, unos pies con caparazón para soportar unos tacones de 12 centímetros durante todo el día y ¿que tienes la menstruación, estás hinchada y te duelen los ovarios? Pues sonríe y baila mujer ¡que es maravilloso!
Venga hombre, iros al carajo...

Con los años vas aprendiendo a aceptarte como eres y a ponerte una minifalda sin pensar que tienes dos morcillas por piernas porque no se asemejen a dos palos que se ven en los desfiles, esos mismos en los que las modelos los días previos apenas comen. Pero me enfada que comiencen a decirle a las niñas de nueve años que deben desear lo que, por naturaleza, aún no tienen. ¿Por qué se quieren simular unos pechos en niñas? ¿Qué se busca exactamente?

En los hombres el tema es similar, aunque por temas obvios no lo sufro: tienes que ser un triunfador hombre de negocios, si tienes canas no importa (que te da un aspecto de madurito interesante) o incluso si estás calvo tampoco pero siempre y cuando no tengas ni medio gramo de grasa.
Hay que tener en cuenta que tu trabajo debe dejarte tiempo y ganas para machacarte en el gimnasio, y después de todo eso te vas de gin-tonics hasta la madrugada que luego te echas una crema buenísima para que al día siguiente aparezcas en el trabajo sin rastro de ojeras.

Mientras llevas ropa puesta parece que importa menos porque las imperfecciones se disimulan, pero ¿qué ocurre cuando toca mostrar mas cuerpo? Espero que este año dejéis la faja esa que reduce tripa pero no deja respirar en el cajón
Junto con el pareo o los pantalones cortos que tan bien disimulan la celulitis. ¿Os cuento un secreto? La gran mayoría de lo que aparece en las revistas es photoshop.

¡Gracias por leerme!

lunes, 16 de junio de 2014

¿Tiki taka o taka taka?

Bienvenidos una semana más a En el drama de mi vida, el lugar donde vuestros problemas parecerán miseria porque lo mío siempre es peor.

A no ser que viváis en Marte o algún pueblo perdido sin ningún tipo de conexión con la civilización (con lo que sería imposible que pudierais leer mi blog) os habréis enterado que estamos en pleno mundial de fútbol.
Durante un mes el mundo entero se paraliza para contemplar lo que hacen 22 tíos, mas los correspondientes 200 árbitros y auxiliares que digo yo que con tanta gente mirando no entiendo aún cómo pueden no ver ciertas jugadas, como si el destino de nuestras vidas dependiera de ello. La siguiente noticia demuestra que la frase anterior no es ninguna exageración, por lo visto.

Por cierto que yo soy de ese grupo de mujeres, cada vez mas amplio, a las que le gusta el fútbol así que al próximo que me envíe por whatsapp algo parecido a esto...
Ni siquiera le pondré el "jeje" de rigor, ese que escribes cuando algo no te hace nada de gracia pero no quieres resultar borde. Avisados quedáis.

Lo que si es cierto que hay mucha gente a la que el mono tema fútbol le provoca muchísima pereza, es comprensible porque aunque a mi me guste este deporte sería incapaz de seguir sin dormirme el Irán-Bosnia de la fase de grupos. 
Dejando a un lado a estos pobres mártires que durante 30 días tendrán que soportar esta competición, me dirijo ahora a los aficionados forofos españoles que tanto se quejan ultimamente: ¿vuestra memoria futbolística de la selección comenzó a gestarse en 2008?  

Entiendo que los niños miren con incredulidad la derrota/goleada que sufrió el equipo español el otro día porque no han vivido otra cosa, pero vosotros ¿en serio? Por mi edad mis recuerdos en este tipo de competiciones son aún limitados, pero recuerdo como si fuera ayer lo que lloré aquel España 2 - Nigeria 3 del mundial de Francia 98. 
Tenía 10 años y fue el primer campeonato que recuerdo con claridad, pero tampoco olvidaré cuatro años antes a un joven Luis Enrique desolado y con el tabique roto cuando supo que el árbitro ni siquiera iba a señalar falta por aquel codazo de Tassotti.
Seis años después de esta imagen, en el año 2000, se jugó la eurocopa en Belgica y Países Bajos de la que nos tuvimos que despedir en cuartos con aquel famoso penalti fallado por Raúl. ¿Aún recordáis a aquel árbitro del Mundial de Corea 2002? Al-Ghandour nos "expulsó" de nuevo en los temidos cuartos de final en un partido contra los anfitriones anulando aquel gol de Morientes.
Por no hablar del juez de línea que tenía un resorte en el brazo y no paraba de señalar fueras de juego inexistentes. 

En 2004 se juego la eurocopa en Portugal a la que nos fuimos tan pronto como dos años después en el mundial de Alemania. Recuerdo vivir todos esos momentos mientras los mayores me repetían que no había porque frustrarse ya que siempre nos pasaba igual, que los cuartos de final era a lo máximo que podíamos aspirar...

Hasta que en 2008 ganamos la eurocopa de Austria y Suiza, un montón de generaciones (exceptuando los que vivieron el campeonato de 1964) supimos por primera vez lo que sentían los otros países cuando ganaban, ya no éramos unos meros espectadores que se lamentaban de su mala suerte o de los árbitros. A partir de ahí es de sobra conocido: ganamos el mundial por primera vez y conseguimos la tercera eurocopa. 
Aquellas frustraciones de años atrás tenían su recompensa, tanta que ya no concebimos perder que era aquello a lo que estábamos tan acostumbrados, y en cuanto sale mal un partido empezamos a hablar de esos "heroes" como auténticos villanos porque parece ser que no tenemos memoria ni término medio.
¿A partir de ahora vamos a ganar todos los partidos? Es cierto que la cosa se complica de cara a la clasificación para la siguiente ronda pero ¿sabéis qué? Hace 10 años yo firmaba con los ojos cerrados haber ganado 2 eurocopas y un mundial seguidos y caer eliminados en la siguiente competición en la primera fase.

Antes de marcharme me disculpo ante los no futboleros que demasiado tenéis con que no se hable de otra cosa para que yo os aburra más con el tema, pero ya sabéis que cuando algo me indigna necesito compartirlo. Prometo recompensaros pronto. ¡Gracias por leerme!

viernes, 30 de mayo de 2014

Bodas, bautizos y comuniones

Bienvenidos una semana mas a En el drama de mi vida, aunque para drama el que tengo con el tiempo. ¿Quién fue el que decidió que hasta el 40 de mayo no había que quitarse el maldito sayo? ¿Duermes bien por la noche sabiendo que actualmente tengo que tener en mi armario el abrigo y camisetas sin mangas? Espero que no.

De hecho en mi blog de cocina publiqué hace unos días una ensaladita, algo así fresquito, pero me estoy planteando muy seriamente preparar unas lentejas para la próxima semana. Menos mal que no me dio por subir las sandalias del trastero...
Más allá de que porque el tiempo esté como las cabras, el mes de mayo también se caracteriza por la cantidad de comuniones-y-demás-eventos_que-dan-pereza que hay por fin de semana. ¿Alguna vez os hablé de mi numerosa familia y que yo formo parte de ella como el típico fallo aunque no por ello menos querida? Pues debido a la cantidad de hermanos mayores que tengo he pasado por varias épocas en las que tenía una boda por año, un bautizo por año y actualmente se ha abierto la veda de las comuniones. Cómo pasa el tiempo y cómo crecen los niños, menudo bajón.

Hace unos días tuve dos comuniones y, aunque eran a la vez, en cuando supe la fecha me empecé a preguntar: "¿Y yo qué me pongo?". Si eres hombre, y especialmente si eres un hombre heterosexual, casi al 99% decidirás que vas a llevar puesto unas pocas horas antes, pero el resto de la humanidad necesita un tiempo para pensarlo. En mi caso, tras escoger el correspondiente vestido, elegir los zapatos y adquirir algunos complementos que lo hicieran totalmente diferente para que no se notara tanto que estaba repitiendo modelito...

Después de todo esto, a cuatro días de la comunión el tiempo da un bajón de temperatura de 10 grados. Quería morirme.
¿Ahora qué hacía? Mi vestido era sin mangas y la chaqueta que llevaba tenía más de decorativo que de abrigo, y hablando de abrigo, queda raro ir a una comunión con uno puesto ¿verdad? ¿Y el pelo? Como le diera por llover lo más sensato era hacerme una coleta, como cuando salgo a correr, y así al menos no pareceré un miembro de los Jackson Five.
Finalmente mis súplicas fueron escuchadas, el tiempo se portó, mi pelo se mantuvo en su sitio y pude dejar el abrigo en casa sin sufrir una hipotermia. ¡Fastídiate imbécil que dijo lo del sayo! Así que durante la eucaristía, como ya no tenía preocupación alguna, me puse a pensar acerca de cómo se vive la religión a día de hoy.

¿Por qué algunos padres desean que sus hijos hagan la primera comunión si luego ellos no son practicantes y no van a acompañar a sus hijos cada domingo a misa, haciendo que el niño también deje de ir? ¿Por qué se hace si luego en la misma celebración se van a hacer burlas sobre las "tonterías" que dijo el sacerdote en la homilía? A pesar de mi educación cristiana con el paso del tiempo dejé de creer, así que desde entonces no participo en ningún tipo de celebración religiosa más allá que cuando se me ha invitado y por respeto acudo.
Hacer la primera comunión, casarse por la Iglesia o bautizar a un hijo ¿se ha convertido en un acto social obviándose lo que realmente significa? ¿Tiene sentido querer contraer matrimonio religiosamente, cuando realmente no tiene ningún valor legal, para quejarte de tener que hacer los cursillos prematrimoniales o de las cosas que cuentan en ellos? ¿Tiene sentido bautizar a tu bebé cuando la próxima vez que ese niño pise una Iglesia sea para hacer la catequesis antes de la comunión?

Lo dejo ahí porque es un tema delicado y no quiero que os enfadéis conmigo y dejéis de leerme
Cambiando de tema, lo que realmente me hizo pensar mientras estaba sentada en aquel banco de madera fue el concepto que tiene mucha gente de cuál es la ropa adecuada para ir de comunión. En modo resumen por si tenéis prisa:

  • No es una boda, así que deja en casa los palabra de honor, los chales brillantes (aunque yo eso directamente lo quemaría) y vestidos largos más propios de una gala de nochevieja en Telecinco. 
  • Tampoco es un almuerzo familiar, así que por mucho que las sandalias tipo Jesucristo Superstar te parezcan lo más ideal te rogaría que lo dejaras también en el armario. Aunque haría con ellas lo mismo que con el chal, tu verás. 
  • ¿Vaqueros? ¿En serio? 
  • Se que acabo de decir que no es una boda, pero seguro que hay una norma que dice que las niñas invitadas no deben ir de blanco porque se confundirían con las niñas que hacen la comunión. En serio ¿no hay más colores?
Os he dejado tema de sobra para pensar, aunque si aún así tenéis tiempo os dejo el siguiente enlace sobre un bikini con relleno que vende Carrefour para niñas, así no me echáis tanto de menos. ¡Gracias por leerme!

domingo, 18 de mayo de 2014

Viñarock

Bienvenidos una semana más a En el drama de mi vida, no temáis porque en principio hasta el próximo mes no tengo ningún viaje programado así que cada fin de semana (si mis faceta culinaria me lo permite) habrá un nuevo drama para vosotros. Como veréis a mí la casa no se me cae encima, soy de esas personas que no le ve sentido a estar sin hacer nada a no ser que esté durmiendo o enferma, y en este último caso soy muy dada a dormir así que... O estoy abrazada a Morfeo o necesito que me de el aire. 
Eso fue lo que me pasó el último fin de semana, que en mi ciudad fue de cuatro maravillosos días, por circunstancias de la vida todo el mundo salía de viaje y yo por un momento me vi sola y aburrida en mi casa a punto de lanzarme por la ventana. En aquellos instantes de caos me ofrecieron ir a un festival con un grupo de amigos y, tras unos segundos de duda acepté sin pensar mucho a lo que me enfrentaba. Es posible que la jarra de cerveza que me había tomado junto con mi mala metabolización del alcohol (vamos, que con 2 cañas estoy como las grecas) tuvieran algo que ver.
Os pongo en contexto por si no me conocéis del todo: no es que jamás en mi vida hubiera acampado, que sea incapaz de dormir más de una hora en un lugar que no sea una cama y que si paso más de dos días sin darme una ducha me pongo de mal humor... Es que la idea de dormir en una tienda de campaña y pasar unos días acampando me provocaba auténtico pavor. Pero eso no lo pensé hasta que había dado mi palabra de que iría al festival. Pero por otro lado era eso o quedarme sola durante todo el puente y enfrentarme a escuchar a la vuelta todas las historias de los demás de lo bien que se lo han pasado mientras yo veía Xplora sin parar.
Un minuto de silencio por este y otros canales desaparecidos.

Como imaginaréis tuve que pedir una mochila, ya que mi sentido común me decía que llevar una maleta con ruedas no iba a ser bueno para adaptarme al ambiente
Así que me tocó pedir un saco para dormir y miles de consejos a mis amigos para saber que unos tapones para los oídos se pueden convertir en el mejor invento del mundo porque hay una cosa llamada rave (lugar desde donde la gente se junta a cualquier hora del día, y destaco lo de cualquier hora, para escuchar algo parecido a: pum pum pum pumpumpum pum pum y que se puede oír desde cualquier lugar del festival) que a lo mejor me impedía conciliar bien el sueño.
¡Benditos tapones!

Menos mal que encontré un alma caritativa que compartió su tienda de campaña conmigo y que, comparada con las demás, aquello era el palacio de Liria. ¡Teníamos hasta colchón! No recordaba tanto lujo almacenado en una mochila...
Pero más allá de la acampada, el festival era de música así que tocaban unos 30 grupos por día de los cuales yo conocía en total a ¿tres? Pero eso tampoco era problema para mí, yo que me veía durante cuatro días mirando el sol por la ventana mientras en la televisión aparecía gente dándose el primer baño de la temporada, que lo que menos me importaba era pasar el puente entre tiendas de campaña y escuchando música que ni conocía ni me entusiasmaba.
Aprendí un montón de cosas, más allá de la importancia de los tapones. Por ejemplo que por mucho baño portátil que pongan a partir del segundo día (siendo muy optimistas) el olor que desprenden se percibe desde los Pirineos así que lo más sensato es fusionarte con la naturaleza, buscar un matorral discreto y dejarte llevar.
Olvídate de ducharte, a mi me costó asumirlo pero si los baños son zona de guerra imagínate las duchas. Lo más sensato es llevarte cantidades industriales de toallitas jabonosas, de esas de bebé, que aún en condiciones extremas yo soy muy limpia y llevaba una muda para cada día.

Aprendí también que es posible desayunar kebabs o bocadillos de chorizo frito sin ni siquiera parar a plantearte qué estás haciendo con tu vida y tu metabolismo, y ya no es eso, sino que lo ves la cosa más lógica del mundo y si alguien te ofrecía unas galletas tu le mirabas con cara de estupefación: "¿Galletas a esta hora? ¡Pero si ya son las 11 de la mañana!"
La supervivencia se activa cuando el entorno no te es familiar, así que durante cuatro días procuré comer lo menos sólido posible (que luego el cuerpo te pide expulsarlo y yo la unión con la naturaleza aún la llevo en periodo de adaptación), huir de los pogos como de la peste (un pogo es un forma de bailar en los conciertos que consiste en hacer un círculo mientras te golpeas amistosamente con los demás, llámame rara pero no es mi estilo) y retener el mayor número de detalles posibles para poder contároslo a todos vosotros como si hubierais estado allí.

Os confieso así en bajito que el año que viene quiero volver, no se si será que me lo esperaba tan horrible que hasta me gustó. No sabría deciros, voy a reflexionar sobre ello. ¡Gracias por leerme!